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domingo, 14 de febrero de 2016

INTRODUCCION A LA PRACTICA POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS XII

EN DEFENSA DE LOS ACTIVISTAS






En 2.013 publiqué en el libro COMO GANAR(Y PERDER)VOTANTES la siguiente propuesta de "una dirección política desde los militantes activos":

"Vamos a llamar así a todos los militantes, sea cual sea su posición jerárquica o funcional, que quieren asumir la responsabilidad de asegurar, por su acción personal, unos resultados políticos del partido de izquierdas, en términos de votos y voluntarios. Es decir, que no están esperando que sea un gran líder, un proyecto impactante, una campaña ingeniosa, o una coyuntura nacional o estatal favorable, los que aseguren esos resultados.

Aplicar al sustantivo "militante" el adjetivo "activo" puede sonar a redundancia, aunque cualquier persona que conozca la realidad de los partidos de inzquierdas sabe lo que se quiere significar con ello. En otros momentos y en partidos de otros paises, se ha utilizado y su utiliza el término "activista" para designar lo que queremos decir. Finalmente, lo que importa, no es cómo os llamemos, sino los comportamientos políticos que se trata de lograr, con el fin de asegurar los resultados políticos: comprometerse íntimamente a asegurar esos resultados en un ámbito delimitado y en el que, mejor, sea posible comprobar si los objetivos se han logrado. El ámbito donde mejor se cumlen estas condiciones es la sección electoral (donde el acitvista está inscrito) "


En los dos años siguientes he tenido oportunidad de trabajar con este tipo de personas en el campo y en dos seminarios - "Activismo/Liderazgo Político" y "Conversando para Coaligarse. El Arte del Activista/Líder Politico". He llegado a la conclusión de que utilizar el término compuesto "activista/líder político" va más allá de una presentación original. Propone dos pautas que hoy solo se dan en casos especiales - esos "casos desviados" donde se mantienen resultados políticos sosteniblemente -,

  • que los líderes políticos debieran proceder de activistas y seguirlo siendo de alguna manera efectiva;
  • y que los activistas, en la medida que deben ser capaces de coaligarse con los líderes de opinión de los votantes, han de ser líderes políticos - con capacidad de autogobierno y coalición - y no "soldaditos burocráticos", meramente ejecutores. Como tales deberán intervenir en las decisiones políticas de su ámbito. 
Esta propuesta no pierde de vista que la cultura política predominante en todos los partidos - con matices y "casos desviados"- es burocrática - de  control y política de arriba abajo. Y, por consiguiente, opuesta a la propuesta del activismo/liderazgo político. 






Ahora, nos encontramos con que, en estas últimas elecciones, un buen número de cargos públicos, y hasta algunos alcaldes, lo han logrado por su activismo. Si quieren seguir por este camino tendrán que aprender a dominar la organización institucional y a transformarla hacia fórmulas post-burocráticas que tendrán que inventar. Pero frente a ello, se van a encontrar con una mayoría de compañeros, de funcionarios y hasta de ciudadanos cuya cultura y hábitos son burocráticos, que no sólo se resistirán sino que les atacarán.

Los cargos activistas necesitan defenderse, al mismo tiempo que se dotan de apoyos e instrumentos para aprender lo que necesitan. A este respecto, una buena iniciativa es la constitución de redes de cargos/activistas donde sentirse acompañados y compartir experiencias. Estas redes no deberían tener ninguna presencia orgánica en las luchas intrapartidarias.

Los activistas necesitan preservar su autogobierno personal en la línea de sus valores - al servicio de los votantes, y su capacidad de coaligarse con los líderes de los votantes y otros activistas. Nada de esto gana por ostentar cargos orgánicos en las estructuras burocráticas de los partidos, más bien dirñiamos lo contrario.

Parafraseando al amigo Morin, la mariposa no debe volverse oruga. Más bien, podrá prescindir de la oruga, cuando haya alcanzado su plenitud vital. En nuestro caso, cuando haya inventado en su práctica otra manera no burocrática de dirigir la política.





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INTENTO TOMAR CONTACTO CON ACTIVISTAS INTERESADOS EN ESTAS REDES.CUALQUIER APROXIMACIÓN SERÁ BIENVENIDA (marcoslekuona@marcoslekuona.net)   .



miércoles, 10 de febrero de 2016

INRODUCCION A LA PRÁCTICA POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LÍDERES POLITICOS XI

ALGUNAS COSAS QUE PUEDEN HACERSE EN UNA CAMPAÑA ELECTORAL PARA NO GANAR/PERDER VOTANTES.







Es fácil observar cómo algunos partidos, en sus campañas electorales,  se empeñan en no ganar/ perder votantes.

Por ejemplo,

·        no conociendo, o no queriendo conocer, cómo se ganan y se pierden los votantes;
·        enfatizando al candidato – local, autonómico o estatal – como líder heroico o hiperlider, sin prestar atención a la capacidad de coalición con los votantes, de otros miembros de la candidatura y activistas/líderes políticos del partido;
·        tampoco prestar atención suficiente a los influyentes- líderes de opinión- de los votantes actuales y potenciales.
·        y en ese sentido, creer en el valor taumatúrgico de contactos puntuales del hiperlider;
·        hacer la “venta” de un gobierno actual y/o futuro como pauta de comunicación política;
·        dar predominio a la comunicación unidireccional;
·        manejar programas electorales como si fueran tesis de un opositor concienzudo;
·        hacer campañas cortas;
·        no ser consciente de que muchos de los recursos que no dan los resultados a corto plazo, dependen de un proyecto de su desarrollo a medio plazo.





Estas prácticas ineficaces, convertidas en ritos por la repetición no reflexionada de prácticas que fueron eficaces en otros momentos, pueden sustituirse por otras buenas prácticas. Y este puede ser un buen momento para empezar a hacerlo.




INTRODUCCIÓN A LA PRACTICA POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/ LIDERES POLÍTICOS X

LAS REGLAS DE LA DEMOCRACIA







La democracia ha sido llamada un sistema de gobierno por discusión.

El proceso empieza con expresiones generales de preocupación y termina en decisiones concretas. [NOTA MÍA: esto sería de arriba abajo; pero otro itinerario sería empezar por decisiones concretas a la vista de cada barrio y después armonizar estas decisiones en situaciones multibarrio]. La variable independiente y soberana del proceso entero es el proceso global de la discusión

Este es un modelo idealizado de la toma de decisiones democrática. Pasa por alto el juego del poder y la influencia, la desigual distribución del conocimiento,  el bajo nivel de participación activa  los ciudadanos y muchos otros factores que figuran prominentemente en las teorías modernas de la política publica. Pero enfatiza algo que estas teorías han descuidado- el extraordinario potencial de la persuasión y la centralidad de las discusión en dos sentidos para la democracia. [NOTA MIA: El autoritarismo burocrático tiende a sustituir la discusión en dos sentidos por el impulso y control unilateral desde arriba)







La argumentación es el proceso clave a través del cual los ciudadanos y los que hacen la política llegan al juicio moral y a las elecciones de política. La discusión pública moviliza el conocimiento, la experiencia y el interés de mucha gente, al mismo tiempo que centra su atención en una gama limitada de cuestiones. Cada participante es estimulado a ajustar su visión de la realidad , e incluso a cambiar sus valores, como un resultado del proceso de persuasión recíproca. De este modo,la discusión puede producir resultados que están más allá de las capacidades de los métodos autoritarios o tecnocráticos de hacer política.

La institucionalización de la discusión  

Sin embargo, este extraordinario potencial solo puede hacerse real con la ayuda de reglas y procedimientos apropiados. Una discusión no regulada fácilmente acaba en una disputa sin final e incluso en violencia. Un cuerpo deliberativo no organizado está abierto a varias formas de disrupción, como el filibusterismo.

Para evitar o reducir estos peligros, la deliberación pública ha sido institucionalizada cuidadosamente en todas las democracia modernas. El propósito general de estos procedimientos es asegurar que se oyen las muchas opiniones sin comprometer la necesidad de llegar a una conclusión. Su importancia es tal que la historia del  gobierno democrático es, en un sentido real, la historia de los varios procedimientos inventados para institucionalizar y regular las deliberaciones públicas.



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Tomado del capítulo 1 del libro "Evidence, Argument and Persuasion in the Policy Process" (1989), de G. Majone, editado por Yale University Press, New Haven y London.

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Nuestra política, por falta de suficientes reglas y procedimientos pactados, adolece de exceso de arbitrariedad en sus actores, que es fuente de ineficacia, de mal uso de recursos y abre la puerta a la corrupción. Los políticos y los funcionarios superiores deberían aprender de aplicar inteligentemente el derecho y a normalizar las decisiones institucionales. 

jueves, 4 de febrero de 2016

INTRODUCCCION A LA PRACTICA POLITICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLITICOS IX

COALIGARSE BIEN

En los años de vida política democrática que ya venimos viviendo, hay suficientes experiencias de fracasos en gobiernos de coalición como para no dar por supuesto de que lo sabemos hacer bien. 

Estas notas pretenden modestamente reflexionar sobre cómo mejorar esto si se quiere. Se trata de apuntes no muy ordenados para formar parte de un LIBRO DE BUENA PRACTICA POLÍTICA






COALIGARSE BIEN, GOBERNANZA EFICAZ, IZQUIERDA PLURAL


Me parece que merece la pena reflexionar sobre los que parecen tres factores que están contribuyendo a serias insatisfacciones que experimentan las fuerzas de la izquierda cuando gobiernan juntas (¿?), o, digamos, no les queda más remedio que intentar formar un gobierno de coalición.
Cada uno de estos factores indica unas deficiencias en las prácticas políticas de estas fuerzas de izquierdas. Y, cuando están presentes simultáneamente en una misma situación – un gobierno concreto – influyen negativamente unas sobre otras y así generan los resultados insatisfactorios evocados.
Con la cautela que todo intento de diseccionar una realidad política que es un todo formado por partes muy interactuantes y entrelazadas, podemos deducir de una observación de lo que pasa, que en los factores mencionados se pueden señalar deficiencias en las prácticas como las siguientes.
Las coaliciones de partidos para dar lugar a un gobierno estable necesitan para su gestación dedicarles más tiempo que el que habitualmente se les dedica. Los acuerdos son insuficientes, pactan más bien los acuerdos, pero no los desacuerdos, ni lo que se hará en estos casos para evitar deteriorar la imagen de la coalición y de sus miembros. Apenas se prevé un proceso específico para detectar y disolver conflictos.
Muchos gobiernos no pasan de ser gestores. Y sus políticos, jefes de jefes administrativos, que compiten con otros políticos pensando que los votantes les premiarán sólo por hacer más y mejor gestión. Mientras un gobierno y sus miembros no estén empeñados en practicar una gobernanza eficaz, es decir la acción política dirigida a sostener/mejorar los resultados políticos en términos de votos, fondos y voluntarios, es difícil que se produzca una coalición estable entre sus miembros. Y esto pasa, incluso, muchas veces en que la coalición tiene que alcanzarse entre miembros de un mismo partido.

 Entre los partidos de izquierdas, hay pocas personas que crean en la pluralidad de la izquierda como algo no indeseable, y aun, a veces, provechoso para generar los cambios de la transición que vivimos. Sin, embargo, en situaciones donde no se ve cómo la izquierda va a llegar a gobernar con la mayoría absoluta de un solo partido, sería oportuno que los partidos a coaligarse, reflexionen, por ejemplo, en que no es sostenible tener un socio que está pensando en robarle a uno la cartera. O que coaligarse viene del latín “coalescere” que significa “crecer juntos”, no uno a costa del otro. Algunos partidos de izquierdas, a veces, no saben si les conviene más pactar con otros partidos de izquierdas o de derechas –estrategia/táctica.

Creo, pues, oportuno elaborar unos soportes para que los políticos que están viviendo gobiernos de coalición de varios partidos –o están pensando en intentarlos – reflexionen, tantoen partidos como en instituciones, sobre estos factores en su situación concreta y experimenten las  nuevas prácticas y valores para generar y mantener coaliciones maduras dominantes.






Las quejas contra las coaliciones  tienen mucho que ver con que la preparación y gestión de las mismas coaliciones no se han llevado a cabo de un modo suficientemente cuidadoso.

De entrada, es interesante llamar la atención sobre que no puede darse una coalición suficientemente madura, entre unos partidos que estén pensando en crecer a costa de los votos de los otros coaligados. Hacer un pacto de cómo “crecer juntos” – que es lo que significa coaligarse – debería basarse en un estudio conjunto de los mapas electorales y de acuerdos sobre estrategias electorales que impliquen los menores conflictos entre los coaligados, y, en todo caso, que el tratamiento de estos conflictos se acuerde de antemano.

Si hay que hacer gobiernos plurales para gobernar, hay que creérselo y no es posible si los componentes guerrean entre ellos y mantiene actitudes muy negativas entre sí. Hay todavía muchos votos a conquistar entre los abstencionistas de unos y de otros, sin necesidad de crecer sólo a costa de un coaligado.


 La  negociación de la coalición, no puede limitarse a enunciar un programa conjunto y repartirse los cargos públicos y un número de puestos retribuidos.

Una buena preparación de esta negociación, requiere pensar de antemano y luego negociar algunas cosas más importantes:

ü      Definir de antemano los temas en los que no se está de acuerdo y qué comportamientos en estos casos no son contrarios a la coalición. Estas reglas deben hacerse públicas junto al acuerdo de la coalición.
ü      Los cargos institucionales no pueden estar encapsuladas. Hay demasiados temas transversales que no permiten que ciertas decisiones sean competencia exclusiva de uno. Estos temas deben identificarse y establecer reglas para las decisiones que tienen que ver con ellos. Por otro lado, no hay que olvidar que un miembro de un gobierno de coalición puede arrogarse el mérito de toda la acción de gobierno que favorezca a sus votantes, ya que la coalición es la que ha permitido sacar esas cosas adelante. Es tonto dejar que el presidente capitalice toda la acción del gobierno y sus socios sólo aquello que gestionan directamente. Porque en cambio, recibimos la reacción negativa de nuestros votantes, por las acciones de nuestro socio, disonantes con nuestras propuestas o ideología.
ü      Diferenciar los temas que se saben cómo llevar a cabo, de aquellos que contienen tantas incógnitas/conflictos que deberían ser objeto de un tratamiento conjunto por todos los miembros de la coalición antes de convertirse en un programa operativo de un Area. Un grupo de proyecto estratégico que llevara a cabo esta operación , debería estar formado por miembros de todos los partidos, así como por expertos y representantes de grupos de interés 

ü      Unas reglas de juego simples y claras deben establecer cómo se toman ciertas decisiones relevantes para todos, como las presupuestarias – incluida la transparencia que permita que todos comprendan los presupuestos y los nombramientos de cargos y cómo se usan los medios públicos de información – encuestas -  y comunicación – TV, radio y periódicos púbicos y el acceso a los medios privados, de modo que nadie saque una ventaja indebida.

Una reflexión sobre experiencias  anteriores  – y también quizá una lectura de la literatura política al respecto – puede ayudar a completar estas observaciones sobre las cosas adicionales que tiene que incluir un pacto de coalición y que deben ser objeto de la preparación de la negociación.

Un aspecto que, en todo caso, no deberá faltar es acordar cómo se gestionará la coalición, o dicho de otra manera cómo se tratarán los conflictos que, necesariamente van a surgir. Un grupo formado por miembros de los partidos que forman la coalición, con características e inclinaciones como mediadores (“brokers”) debería ser un órgano permanente, con la misión de resolver productivamente estos conflictos.

Si la premura de los plazos no permite pactar todo esto con suficiente detalle, debería de alcanzarse un acuerdo de principio y seguir negociando hasta el detalle necesario antes de ponerse a andar en el gobierno.

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<COALIGARSE,CLAVE DE LA BUENA POLÍTICA, es el título de una sesión online anunciada en este mismo blog en una entrada del 5 de abrilde 2.015. En ella puede leerse más sobre el tema y encontrar la propuesta de temario de un seminario para profundizar.