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miércoles, 10 de diciembre de 2014

EVALUACION DE RESULTADOS Y COMPORTAMIENTOS POLITICOS. iDENTIFICACION DE BUENAS PRÁCTICAS Y SUBSTITUCIÓN CONSCIENTE DE MALAS/BUENAS PACTICAS





La eficacia política aumenta si:

*     las unidades que consiguen buenos resultados los mantienen, o incluso los aumentan;
*     las unidades con no buenos resultados, los mejoran gracias a una sustitución de malas por buenas prácticas.
La eficacia política no depende tanto de los conocimientos de los actores políticos como de sus comportamientos en las interacciones arriba mencionadas, sus prácticas políticas. La experiencia de 30 años de régimen democrático aporta suficiente material de prácticas políticas y la aplicación del análisis comparativo, a través de lo que más arriba hemos llamado evaluación política, permite distinguir entre buenas y malas prácticas.
 
Lo que puede  mejorar los resultados de una organización política es la superación de las malas prácticas por buenas prácticas, y una tarea importante de su dirección es llevar a cabo conscientemente esta superación, probablemente mejorando también sus propias prácticas.

Para que esta superación tenga lugar se necesita, inicialmente, superar la formación de corte académico/intelectual, que ha de venir completada por el aprendizaje de buenas prácticas que sustituyen a las malas. Esta sustitución ha de tomar la forma de un entrenamiento en las prácticas, más próximo a un entrenamiento deportivo que a una clase escolar. El número de buenas prácticas a entrenar, probablemente, no pasarán de un centenar, referidas a todas las interacciones que se han mencionado más arriba en este documento.

Las buenas prácticas pueden formar un LIBRO BLANCO DE LAS BUENAS PRÁCTICAS POLÍTICAS, eventualmente definidas en contraposición a otras malas, y clasificadas por los tipos de interacciones arriba mencionadas.


El punto de partida de este análisis comparativo se encuentra en clasificar los municipios en función de que hayan mejorado los resultados anteriores, los hayan mantenido o los hayan empeorado.

A estos efectos, convendrá también clasificar previamente los municipios en pequeños, medianos y grandes, ya que el diferente tamaño obliga a diferentes formas de organización y, por consiguiente, diferentes prácticas.

El trabajo con los equipos que han conseguido buenos resultados y pueden dar cuenta de buenas prácticas, persigue hacer de esos equipos unos prácticos reflexivos, proporcionándoles oportunidades, instrumentos y ayuda con que habitualmente no cuentan. Un arranque de ello puede venir dado por el apoyo a que lleven a cabo un autodiagnóstico personal de los comportamientos políticos en su municipio, y elaboren un capítulo de buenas prácticas/ situaciones de aprendizaje como fruto de un trabajo colectivo.

Este trabajo debe conducir también a elaborar planes de mejora de la dirección política, respondiendo a indicios de debilitamiento de las buenas prácticas, atendiendo a secciones electorales que necesiten mejorar los resultados, la atención a nuevos votantes y residentes, y previendo la sucesión de ejecutivos y cargos públicos relevantes.

El juego sucesivo  de autodiagnósticos personales/trabajo colectivo, y planes de mejora de la dirección política, a lo largo de un mandato, va dando lugar a la mejora de los instrumentos y de la capacidad de reflexión sobre la práctica de estos equipos.
       
De estos equipos habrá que obtener los entrenadores que se harán cargo de ayudar a la sustitución consciente de las malas prácticas por las buenas.






¿Cómo encajar en esto la preocupación por la comunicación de los político





La dificultad de comunicarse de los políticos, no surge, muchas veces, tanto de una dificultad en la práctica de la comunicación, como de otros factores que el político no controla y merman su capacidad normal de comunicación.

Externamente, puede apreciarse que un político se comporta con torpeza cuando se trata de persuadir sobre las propias ideas o comportamientos, o cuando no sabe afirmase, o cuando su argumentación es limitada o cuando no reacciona con energía frente a ataques de otros. 

Con frecuencia, detrás de esta torpeza hay un conjunto deficiencias/faltas de aprendizajes que son la consecuencia de que los políticos adquieren sus prácticas de un modo espontaneista y no como consecuencia de una dirección consciente.

La práctica política, los comportamientos que conducen a la eficacia o a la ineficacia en la tarea política no pueden aprenderse en los libros. Sólo cuando la reflexión sobre comportamientos eficaces/ineficaces en la práctica es registrada, analizados y asimilados por una persona o un colectivo de personas – como un partido – puede decirse que se pueden escribir LIBROS DE BUENAS PRÁCTICAS POLÍTICAS que pueden ayudar a mejorar. 

Observando la experiencia puede considerarse que los siguientes pueden ser componentes de una práctica eficaz que un político debería intentar dominar o que su partido debería ayudarle a hacerlo:


q       Cómo escuchar. Cómo montar una estrategia de intercambio sobre lo escuchado.
q       Cómo identificar, comprender y seguir a los votantes.
q       Cómo coaligarse de modo maduro.
q       Cómo modelizar una realidad para comunicarse: visiones, planes, proyectos/ evaluación.
q       Cómo elaborar una política para priorizar las actuaciones, delegar su ejecución de modo responsable y conseguir que los ciudadanos perciben el valor público que se le entrega o va a entregar.
q       Cómo diseñar unos procesos de acción, ponerlos en práctica y evaluar sus resultados.
q       Gobernar: diferentes formas de intervenir en la gobernanza – político, director profesional, asesor...
q       Estilos de gobernanza: mando, negociación, construcción de consenso.
q       Estructuras organizativas: la cúspide estratégica, las unidades de prestación de servicio y gestión de “clientes”, unidades intermedias – unidades de mercados, grupos de clientes, de funciones.
q       Cómo aplicar e interpretar las leyes. Cómo elaborar normas para gobernar/dirigir.





Cuando un político trabaja con un aprendizaje insuficiente sobre cómo hacer estas – y algunas más - cosas, es normal que esté inseguro. Para personas sensatas es normal: están actuando con una gran falta de dominio sobre su realidad y una gran inseguridad sobre lo que puede conseguirse y lo que puede pasarles por el camino.

Como los partidos no suelen dedicar esfuerzos a acumular sus buenas prácticas y a enseñarlas a los nuevos, a veces se recurre al atajo de “enseñarles a comunicarse”, generalmente en un solo sentido. A la gente que se ha acostumbrado a estas prácticas, le suele resultar sorprendente que se les diga que tienen que identificar a sus interlocutores y comunicarse con ellos en dos sentidos.

Algún partido llega a entrenar a su gente para que “mientan sin sonrojarse” y “digan lo que les interesa sin importarle lo que les digan los demás”. Este es un caso extremo de una tendencia que es bastante general: que los políticos  suelten su discurso sin saber muy bien lo que dicen ni a quién se lo dicen.

Creo que sería sensato que para conseguir que los políticos hagan un buen papel y, partiendo de personas con buenas inclinaciones, se les entrene en dominar las práctica políticas que deben contener en si mismas  el dominio de las interacciones que comportan, y después se les entrene en habilidades comunicativas, cuando saben dónde están, qué y cómo hacer lo que les va dando un dominio de la situación y buenos resultados en sus acciones.   

El aprendizaje de buenas prácticas políticas por parte de los directivos y de los cargos públicos constituye uno de los recursos clave para el desarrollo de un partido político.
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Vamos a tratar sobre estos temas en el NUEVO  seminario "Dirigiendo con Eficacia la Campaña de los +/- 143 días", en Valencia los días 12(tarde) y 13 (mañana). El programa y las condiciones de participación están en los eventos de Google.