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domingo, 27 de abril de 2014

APRENDER, SABER,PODER





CONSIDERACION DE LA POLÍTICA
“Las  ideas no viven sin organización” (Antonio Gramsci).

La política en un partido político se materializa en un conjunto de prácticas. Estas prácticas son las que producen resultados políticos y en caso de incongruencia suelen jugar más en las evaluaciones de los votantes que las declaraciones verbales o escritas de valores/ideología.
Estas prácticas son interacciones entre los actores de la política, sobre todo: votantes actuales y potenciales, líderes de opinión de los mismos, simpatizantes, voluntarios, militantes,  cuadros y ejecutivos de partido, cargos públicos, candidatos.

Las mejoras a introducir en el funcionamiento de la organización de  un partido, para alcanzar los objetivos arriba mencionados, se deben proponer mejorar:
·      Las interacciones entre los votantes, superando los comportamientos clientelares por priorizaciones colectivas.
·      Las interacciones entre los votantes y los militantes, adoptando estos prácticas de escuchar/responder, en sustitución de las de “venta y defensa”.
·      Las interacciones entre los militantes y los dirigentes, para evitar la instrumentalización de aquellos por éstos, sustituida por compartir objetivos comunes, asignar tareas eficaces y ayudar a cumplirlas.
·       Las interacciones entre sí de los militantes por una parte, y los dirigentes por otra – y entre estos, los ejecutivos entre sí y conjuntamente con las cargos publicos-, dialogando para aprender en común nociones prácticas de las que no se tiene experiencia previa, reservando los debates para la toma de decisiones cuando se comprende mejor la realidad común.

Estas interacciones deben ser entendidas como conversaciones – no acciones de persuasión y contradicción -  que dan lugar a compromisos mutuos, a través de negociaciones y acciones de construcción de consensos. En las interacciones con los votantes actuales y potenciales, debe primar el modelo de prestación continuada de servicios políticos (ayudar a formar y manifestar la voluntad política) que el de la comunicación unidireccional y puntual

Estos aprendizajes tienen como resultado que la dirección se dote de un recurso estratégico – el entrenamiento de los propios directores y de un equipo de prácticos reflexivos/entrenadores- que refuerza a la dirección, al poder contar así con un capitalización de la experiencia de las buenas prácticas y de un sistema para ir sustituyendo malas por buenas prácticas. Este recurso estratégico se considera en los medios especializados como clave para el éxito a medio plazo de un partido.



EL APRENDIZAJE DE LAS PRÁCTICAS

¿Qué significa aprender?

Aprender, para muchas gentes, es obtener conocimiento, poseer la información correcta.  Esta definición enfatiza lo abstracto, lo racional, y lo intelectual, y se desentiende de lo concreto, lo emocional y lo activo.

Poner en práctica ese conocimiento, transformarlo en acciones efectivas para obtener un resultado deseado, todo esto no es parte de la definición de aprendizaje para esta gente.
Esta definición responde al modelo escolar: si podemos contestar las preguntas del examen, queda demostrado que sabemos la lección. Tal definición es peligrosamente incompleta, ya que no atiende a la necesidad de desarrollar prácticas efectivas. Por eso se queda en un mero ejercicio teórico y rechaza la responsabilidad de mejorar las cosas en el mundo real. Para completar el proceso de aprendizaje, es necesario pasar de la información a la acción y descubrir desvíos entre lo planeado y lo producido. Estos desvíos se convierten en el nuevo problema de resolver.

El círculo de aprendizaje continúa sido una constante entre los que están más interesados en cambiar el mundo que en describirlo .Este círculo refleja un proceso sin solución de continuidad que contiene los siguientes pasos:

1.      Descubrir: observar las diferencias entre lo que uno experimenta (o pronostica que va a experimentar en el futuro) y lo que uno quisiera que pase.

2.      Inventar: analizar el sistema, y diseñar acciones (soluciones) que modifiquen lo que sucede (o sucederá en el futuro) para adecuarlo a lo que uno quisiera que suceda.

3.      Producir: poner en práctica estas soluciones llevándolas a cabo en el mundo real.

4.      Reflexionar:: observar las consecuencias de la solución ensayada evaluando su efectividad. Esta reflexión es la base de nuevos descubrimientos que nos invitan a retomar el paso 1.

El problema de la definición académica del aprendizaje es que se desentiende completamente del paso 3. Su abstracción no tiene “cable a tierra”. Muchas veces los directivos de las organizaciones caen en el mismo error. Pìerden la conexión con la operación y se convierten en teóricos de la dirección.
Otras veces caen en el extremo opuesto, es decir se apresuran a “hacer algo” sin analizar el problema ni considerar las consecuencias de la acción. Aprender para ellos es hacer cualquier cosa, pero hacer algo al fin. La actividad irreflexiva desperdicia inmensas energías sin foco en el objetivo: movimiento no es sinónimo de acción efectiva.
“Pon tu mente en funcionamiento antes que tu cuerpo en movimiento”.
Una definición de conocimiento y aprendizaje para la dirección consciente intenta abarcar las dos partes de este proceso continuo.
Conocimiento es la capacidad de actuar efectivamente para producir los resultados  que uno persigue. Aprendizaje es el proceso de incorporación de nuevo conocimiento.

En consecuencia, aprender es aumentar la capacidad de producir los resultados que uno desea.

La definición de aprendizaje tradicional y ésta no es meramente semántica; tiene un gran efecto operativo, para todas las organizaciones, y entre ellas por supuesto para las políticas, sino también para la vida de las personas



Los aprendizajes que necesitamos para la mejora de las prácticas políticas no pueden ser lecciones o consignas en sala. Ni siquiera ilustradas por ejercicios sobre habilidades sin tener en cuenta el contexto de problemas en que son necesarias.
Sin perjuicio de utilizar la reunión en sala para trasmitir información, la virtualidad del sistema que se propone se basa en que los actores puedan reflexionar sobre su propia experiencia práctica, con la ayuda de dirigentes y entrenadores/acompañantes que ya hayan realizado satisfactoriamente antes esas tareas y ejercitarse en mejores prácticas con la ayuda de ellos. Esta ayuda podrá ser personal o en pequeños grupos seleccionados.
Y que esto sea un proceso permanente, en las situaciones en que cada uno tenga problemas a resolver que son las situaciones de aprendizaje adecuadas, cuando la persona se encuentra motivada para aprender. Esto no sucede siempre que se le convoca a sesiones de formación.






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Profundizamos en estos temas en otras entradas de este blog, en el cuaderno REVITALIZANDO EL PARTIDO: VALORES/BUENAS Y MALAS PRÁCTICAS; DIRECCION POLITICA/GOBERNANZA EFICAZ  y en el semimario "Activismo/Liderazgo Políticos"



lunes, 21 de abril de 2014

IDENTIFICACION, CLASIFICACION DE LOS VOTANTES ACTUALES Y POTENCIALES

(Tomado de un manual de campaña, dentro del eje de la "maniobra coaligadora") 








 Introduciendo esta práctica en la campaña electoral se está materializando la estrategia de priorización de blancos (“targeting”), sentando las bases de información y comunicación para permitir un tratamiento diferenciado de los electores, según características que los hacen más interesantes para la meta y los objetivos de la campaña. El tratamiento intensivo raramente podrá llevarse a cabo en todo el electorado. El primer paso será, pues, priorizar entre las secciones electorales aquellas más prometedoras en función del punto de partida y de la meta. Un partido, con una pequeña participación, no parece sensato que trabaje una alta proporción de secciones, seguramente unas pocas bien trabajadas serán suficientes para la meta y los objetivos de voto que tiene planteados, y la concentración de esfuerzos en un espacio reducido será mayor garantía de resultados. Incluso un partido mayoritario es posible que no necesite cultivar intensivamente más de la mitad de las secciones electorales. Esta priorización reduce considerablemente el coste y el tiempo de la operación de identificación y clasificación.

La operación de identificación y clasificación puede proponerse como objetivo conseguir conocer el 40% de los votantes de un 50% de las secciones electorales, y el 80/100% de sus líderes de opinión del total, es decir un 8/10%.



Los equipos responsables de barrio/sección electoral que cuenten con un número bajo de votantes identificados, pueden encontrar en el contacto telefónico el instrumento ideal para conseguir en poco tiempo identificar a los votantes de las secciones priorizadas. Por este medio, en un contacto breve y superficial con todos los electores de cada sección electoral se obtiene información para identificar y clasificar a cada ciudadano de acuerdo con su actitud general hacia la votación y los candidatos en presencia. No se trata de hacer una encuesta encubierta. La persona que realice el contacto debe identificarse a su vez, como alguien que trabaja para la candidatura del partido del municipio, lo que estimula una respuesta más sincera del interlocutor. La conversación debe ceñirse estrictamente a identificar las actitudes del elector hacia participar/abstenerse, apoyar al partido/no, aceptando en ambos casos la indecisión. Es aconsejable contar con un protocolo bastante estricto para guiar la conversación y recoger las respuestas. Se pueden conseguir varios ejemplos de protocolos de este tipo que han sido experimentados con éxito anteriormente.

Razones prácticas de no tener aún montada, o suficientemente entrenada, la organización de voluntarios, suele hacer aconsejable iniciar este trabajo por medio de llamadas telefónicas, a cargo de una firma especializada de telemarketing. Puede implicar un coste relativamente alto, por el gran número de llamadas a realizar; pero la disminución que va a permitir en el volumen de los blancos va a compensar en bastante medida este coste. Una manera de reducir el coste es ser bastante estricto inicialmente en la priorización de las  secciones electorales sobre las que se llevará a cabo la primera operación. Una vez experimentado el rendimiento, se contará con elementos de juicio más firmes para decidir si la experiencia se extiende a otras secciones.  En algunas casos, se ha experimentado con contratar un pequeño número de llamadas a la firma externa, con la presencia de los voluntarios del partido que después llevarán a cabo el grueso de la tarea, y que aprenden cómo hacerlo en estas primeras experiencias. Un buen entrenamiento en la conversación telefónica es un buen activo para la capacidad de conversación en operaciones más allá de la identificación. Si las respuestas a la conversación protocolizada  se registran en una hoja de cálculo, pueden pasar a formar parte de una base de datos de votantes. Convendrá prever un espacio para recoger comentarios libres de los votantes tanto negativos como positivos.

Del primer trabajo telefónico, puede eliminarse de seguir trabajando los que no van a votar y los que han manifestado su apoyo claro a otra opción. Los indecisos y los votantes propios forman un volumen que seguramente no pasará de la mitad de los electores. Todas estas informaciones constarán en fichas individuales elaboradas por la firma de telemarketing, con nombres, direcciones postal y de correo electrónico, teléfonos, clasificaciones y respuestas a un pequeño número de preguntas.

Este censo de votantes propios e indecisos, podrían ser visitados en su domicilio por el equipo de campo de la campaña, ya entrenado y con la información recogida por las llamadas telefónicas. Esta primera entrevista personal tendría por objeto: hacer conocer el nombre del candidato /  candidatura, ya que el visitante se presenta como alguien que trabaja a favor de la misma; pedirle si se puede contar con su apoyo, como una manera de ratificar la clasificación; si ratifica que es votante, ofrecerle servicios como ayuda para el voto por correo, preguntarle si quiere ser voluntario; anunciarle que recibirá más información y sobre todo recordarle la importancia de su voto. Ante el votante que se manifieste indeciso, intentar explorar  brevemente los motivos de su indecisión, eventualmente entre quiénes duda y por qué, y anunciarle el envío de información adicional para ayudarle a decidir.

Los resultados de estas entrevistas serán registrados en los correspondientes informes para introducirse en las bases de datos y asegurar el cumplimiento de los compromisos.

Además del seguimiento en forma de documentación ad-hoc por correo, el equipo de campo puede poner en práctica otras iniciativas de comunicación, por ejemplo:
          
·         Convocatoria de una reunión abierta de todos los votantes propios, eventualmente incluidos los indecisos, al final de una ronda de visitas en la sección electoral o en un barrio, con fiesta y presencia  otros miembros de la candidatura y de la dirección, donde se agradezca a los votantes su fidelidad y a los voluntarios su trabajo.
·         Organización de cafés con indecisos y líderes de opinión favorables.
·         Llamadas telefónicas para comprobar el efecto de la documentación enviada.
·         Nuevas visitas a domicilio con documentación comparativa entre candidaturas.
·         Envíos por correo postal o electrónico de mensajes acordes con la marcha de la campaña.
·         Propuestas de participar en acciones de animación, por convocatoria de grupos o por Internet.
·         Convocatorias de eventos.
          
A estas alturas hay que recordar que, en función de la meta y la estrategia de priorización, habrá fijados unos objetivos y unos recursos para
          
·         Reforzar a los votantes propios, movilizarles en acciones de influencia sobre otros y disponerles positivamente para su presencia en las urnas el día de la elección.
·         Persuadir a los indecisos.
          
Al llevar a cabo por primera vez este tipo de operaciones novedosas es importante que los líderes de la campaña vayan por delante para dar ejemplo (“no echar a la gente a la calle”) y aprender de las nuevas experiencias. Pero, después, su presencia tiene que estar bien preparada para no malgastar uno de los recursos más escasos de la campaña. Operaciones de priorización y clasificación como las que hemos descrito deben poder servir para elegir aquellos líderes de opinión especialmente influyentes y persuadibles, aquél distrito / sección electoral donde está en juego mayor número de votos, aquellas personas que pueden aportar recursos importantes.





En la medida que el equipo de campo va aumentando en volumen y se va entrenando en el contacto directo, es posible imaginar la creación de un banco telefónico, operado por voluntarios. Cuando se está en condiciones de constituir un equipo importante de voluntarios, el mismo hecho de reunirlos crea entusiasmo, atrae la atención de los medios, hace más fácil obtener fondos. La popularidad extra que esto proporciona puede funcionar como una “profecía que se cumple a sí misma”. En este caso, esta fuerza de campo es además un medio formidable de comunicación, un “producto político” en sí mismo, un verdadero estilo de gobernar o ejercer la política que representa un valor de intercambio con algunos votantes, al menos.
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Un ejemplo de campaña a partir de una identificación telefónica de votantes favorables e indecisos favorables, vamos a trabajarlo en el seminario "La campaña más rentable para conseguir votos en las europeas", VLC. 26 de abril. Ver en eventos de facebook.

sábado, 19 de abril de 2014

LA CAMPAÑA MAS RENTABLE PARA CONSEGUIR VOTANTES EN LAS EUROPEAS

SEMINARIO BRIEFFING

LA CAMPAÑA MAS RENTABLE PARA
OBTENER VOTANTES EN LAS EUROPEAS


4 contactos positivos en un blanco predispuesto



Una operación en cuatro pasos

1.   Identificar telefónicamente a los favorables y los indecisos/favorables.

2.   Hacerles llegar, junto con las gracias,  las razones de votarnos, via e-mail, correo postal, buzoneo, visita domiciliaria, invitación a reunión.

3.   Pedirles que nos ayuden a que otros nos voten, por los mismos medios.

4.   En la semana anterior recordarles telefónicamente, o por más medios, la importancia de su voto.

Las europeas como “meta volante”

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Esta jornada ofrece una explicación y documentación del método del contacto telefónica, junto con un protocolo  de llamada – experimentado en miles de contactos - en diagrama para el seguimiento, y un modelo de hoja excel para la recogida de la información.

También se proporcionará información sobre firmas especializadas en telemarketing



VALENCIA, 26 DE ABRIL, de 10,30/14,30 horas.



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Este diseño de campaña incorpora, como elementos de eficacia:
  • comunicarse en dos direcciones;
  • seleccionar blancos;
  • abrirse a la campaña permanente: las europeas como "meta volante".
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Ver en eventos Facebook, detalles posteriores de participación


LA MANIOBRA SEMBRADORA: COMUNICACIÓN UNIDIRECCIONAL









Hemos dedicado, y seguiremos dedicando, mucho espacio - ¿demasiado? - a la maniobra de coalición con los votantes, por entender que está muy poco trabajada en las propuestas más corrientes de comunicación política. No quiere esto significar un menosprecio de la comunicación unidireccional, que forma lo que hemos llamado la “maniobra sembradora”: una comunicación con púbicos numerosos, sin feedback. Este tipo de comunicación es un complemento necesario de la comunicación en dos sentidos,

  • *     como una manera de difundir operaciones significativas llevadas a cabo con pequeños grupos más allá de esos mismos grupos, contribuyendo al capital social partidario;
  • *     como vehículo para acceder a  personas a las que no se tiene capacidad de llegar personalmente;
  • *     como un recordatorio/repetición de mensajes positivos a los que han participado en la maniobra de la coalición con los votantes;
  • *     como un camino para lograr una imagen suficiente entre votantes de otros opciones y sus líderes de opinión, con vistas a eventuales campañas desmovilizadoras.


La comunicación unidireccional –simbolizada de un modo rápido en el empleo de publicidad masiva y mitines – es costosa, porque permite llegar a mucha gente. Lo que sería razonable, si una proporción suficiente de esa gente fuera votante actual o potencial y conociéramos bien qué mensajes pueden contribuir a que nos voten. En realidad, esto estaremos en condiciones de irlo conociendo a medida que los procesos de la maniobra de coalición con el votante avancen. El empleo de la comunicación unidireccional estaré siendo, pues, racional, en tanto en cuanto los procesos de coalición con el votante – identificación de votantes y líderes de opinión, y planificación política – nos proporcionen indicaciones suficientes de cuáles serían los blancos adecuados y cuáles serían los intercambios adecuados con ellos. Poco presupuesto – ninguno si es posible  - deberá dedicarse a difundir las bondades de diverso tipo de nuestra candidatura a todos los ciudadanos, sin tener en cuenta sus comportamientos y preferencias electorales. Nuestra estructura de recursos propios para las relaciones con los medios de comunicación, deberá esforzarse en conseguir  la aparición  favorable de los candidatos, dirigentes y líderes de opinión, como noticia apreciable , en las páginas no publicitarias del medio, a partir de actuaciones de la maniobra coaligadora. 

Con estas precauciones in mente, hay dos conceptos que pueden apreciarse por encuestas sencillas, y cuya apreciación puede aconsejar algunas actuaciones específicas de comunicación unidireccional: la notoriedad y la imagen de la candidatura.  

Conviene mantener entre nuestros votantes una tasa de notoriedad – reconocimiento del nombre de un candidato/candidatura – por encima del 70%.

Los votantes fieles suelen tener una tasa de notoriedad suficiente. Excepciones a esta afirmación general pueden ser situaciones como: un nuevo candidato que sustituye a un Alcalde veterano entre sus votantes, un votante procedente de otro municipio, un nuevo votante influido por la identificación familiar con el candidato o el partido. En todos estos casos, puede ser prudente completar la tasa de notoriedad hasta el nivel del 70 / 80% de estas personas. 

Los indecisos pueden también registrar tasas de notoriedad insuficientes.

Los votantes ajenos pueden no ser significativos a efectos de notoriedad, salvo en el caso de que la estrategia prevea utilizar comunicaciones negativas para desmovilizarlos o convertirlos. En este caso, habrá que diseñar la operación globalmente.

Una candidatura no puede permitirse avanzar en la campaña electoral, sin lograr en sus electores blancos, una tasa de notoriedad que equilibre, al menos, o supere a la de los competidores.

Los medios más adecuados para conseguir rápidamente alcanzar el nivel de notoriedad pueden ser:

·         La publicidad exterior, utilizando grandes vallas en sitios con gran afluencia o paso de vecinos de la ciudad, sobre todo de las secciones electorales prioritarias.
·         Una combinación de anuncios en prensa y radio, sobre todo si giran alrededor de una presentación de candidatura llamativa. Esta campaña de publicidad deberá estudiarse siguiendo los criterios de cobertura y repetición.
·         Un nuevo candidato, ganará mucho visitando personalmente a sus votantes blancos. Esto, que puede hacerse muy bien si se cuenta con el tiempo de un mandato, deberá seguir criterios más selectivos cuando no se cuente con tanto tiempo. El contacto personal del candidato no sólo asegura la notoriedad sino que a la vez generará actitudes favorables, sobre todo en las visitas hechas con suficiente anticipación al día de la elección.
·         El envío de un mensaje de presentación por correo directo. Este envío puede hacerse aisladamente o  después de la visita personal o ser entregado en mano.
·         Algunos cargos ya elegidos se consideran suficientemente conocidos y confían en que las noticias de los medios acerca de su actividad son suficientes para mantener su notoriedad.  Deberán vigilar, al respecto, el número de nuevos votantes y nuevos residentes, entre los que puede no beneficiarse  de su notoriedad anterior.





Imagen favorable. El votante decidirá a favor de aquella candidatura hacia la que tenga la actitud más favorable. En los primeros tiempos de la campaña, el candidato y su equipo se esforzará en obtener una actitud más favorable que sus competidores utilizando sobre todo la formulación positiva de su tema / mensaje. Nuestros actuales votantes se supone que mantienen esa actitud favorable, salvo que aparezca algún factor en contra (escándalo grave, sensación de aburrimiento con un poder que no se renueva, nuevos problemas sin abordar) estas cuestiones deberían de haberse tratado con anterioridad a la campaña. Pero a los gobiernos que no consultan las actitudes de sus votantes, estas malas noticias pueden estallarles al comienzo de la campaña. El segmento de votantes fieles que se arriesgan a perder por estas actitudes negativas debería ser objeto de una campaña específica, si se quiere evitar su alejamiento y se teme con fundamento que eso pueda ocurrir. Los demás deberán de recibir alguna señal de que su decisión de seguir votando fielmente es buena para ellos

 Los votantes indecisos, en la medida que sean necesarios para alcanzar la meta propuesta, será el objeto más buscado a este respecto. Su actitud favorable no está suficientemente desmarcada de otros competidores para generar el voto propio. Caben dos caminos: aumentar las actitudes favorables o disminuir la de los competidores. Ellos pretenderán lo mismo.

Con respecto a los votantes ajenos, puede interesarnos contar con cierta credibilidad ante ellos, si, en algún momento pretendemos que les alcancen nuestro mensaje negativo.

Las actitudes favorables a construir pueden referirse: a la(s) persona(s) del candidato /  candidatura, al diagnóstico de los problemas públicos que lleva a cabo; a las soluciones / proyecto de futuro que propone.


Razones y biografia del(os) candidato(s)

La manera más adecuada de crear actitudes  positivas hacia un(os) candidato(s) es la difusión de sus razones para presentarse y su biografía. Ambas pueden ser las bases de la primera parte de la campaña en orden a obtener ventajas de actitud favorable en los electores blancos, antes de plantear directamente el campo de los problemas / soluciones.

Las razones son un documento donde el(los) candidato(s) describe(n) su situación actual y sus propósitos con respecto al cargo que se pretende. ¿Cuáles son sus razones para presentarse de nuevo, o pretender ser reelegido? ¿Cómo entiende su misión pública? ¿Por qué debería ser votado?

A pesar de la expresión, hay que hablar tanto de sentimientos como de razones intelectuales. La gente desarrolla su “sentido” de una persona más por impresiones que por argumentos racionales. Lo más importante que un votante necesita sentir de un candidato es que puede relacionarse con él y sobre todo quisiera saber si el candidato puede relacionarse con él mismo. El votante normal necesita oír hablar de sus problemas, sin grandes formulaciones de problemas públicos.

El mensaje elaborado sobre estas bases servirá para la presentación pública del(os) candidato(s) y en la medida que tenga una forma definitiva satisfactoria debería ser difundido por todos los medios de comunicación tanto masivos como en publicidad directa, Internet, contactos personales y reuniones. 


La biografía del(os)candidato(s) debe comenzar por una autobiografía del(os) candidato(s9 y después enriquecerse con los resultados de la “investigación política”. Conviene repasar las características y la historia personal, profesional, cívica y política, extrayendo de la misma rasgos que puedan resultar favorables / desfavorables a los ojos de los segmentos de votantes a quienes se dirige. Una comparación con los competidores directos ofrecerá orientación acerca de los rasgos ventajosos y desventajosos. La redacción deberá enfatizar los primeros y tratar de minimizar los segundos. La biografía resultante intentará presentar al(os) candidato(s) como una(s) persona(s) con la(s) que deseen identificarse sus votantes, no sólo por su trayectoria y sus ideas, sino también por sus rasgos personales.

La mejor manera de trasmitir imágenes positivas hacia un candidato es un video en ela que el  candidato exponga sus razones para presentarse, se narre su biografía incluyendo sus servicios a la comunidad, se presenten brevemente algunas ideas del candidato sobre los problemas más relevantes y el mismo candidato pida su ayuda a los electores. Este video puede difundirse en las redes, dando refrencias del mismo  a las personas que manifiestan su apoyo en las visitas domiciliarias pidiendo que lo circulen en su entorno, comunicandolo por correo a grupos concretos que apoyan la candidatura, o a personas claramente favorables, presentándolo en una reunión de votantes fieles. Contar con esta pieza, permite también enviarlo a emisoras de televisión que es fácil que lo usen en sus noticiarios un día sin muchas noticias, y utilizarlo para sacar un spot publicitario, en caso de que se disponga de esa posibilidad.

Las razones y la biografía pueden dar lugar también a un folleto publicitario que entregar en las visitas domiciliarias o enviar por correo. Por supuesto, este material puede servir de preparación a entrevistas, artículos y reportajes en los medios de comunicación.

   
El estado de la ciudad: marco y diagnostico de problemas

Una posibilidad adicional de desarrollar actitudes favorables hacia la candidatura existe en el análisis y diagnostico de los problemas de la cuidad. Al realizar estas operaciones es necesario establecer ciertos valores con los que se estima la existencia de los problemas y frente a los que se evalúa si los problemas están siendo superados. Para muchos ciudadanos el contraste de estos valores con los suyos propios hace más fácil la identificación con una candidatura que considere favorable.

Por otro lado, un debate público sobre los problemas  de la ciudad sirve para situar la agenda pública y ayudar a los diferentes segmentos a identificar los problemas más relevantes.

Una candidatura que se revele como la que mejor conoce los problemas de la ciudad y los diagnostica, está desarrollando actitudes favorables en los segmentos correspondientes, y que se identifiquen con sus valores. Y con respecto a los demás, probablemente conseguirá un cierto respeto hacia su capacidad y conocimientos.


Una vía puede ser convocar un pleno de debate sobre el estado de la cuidad. Este pleno puede dar lugar a definir posiciones enfrentadas de los diferentes grupos políticos sobre problemas de la cuidad, atraer la atención de los medios, y extender el debate a asociaciones y líderes de opinión.

Sobre estos debates pueden concebirse mensajes comparativos entre las diferentes opciones.

También puede elaborarse algún tipo de libro blanco sobre el estado de la Ciudad por parte de la candidatura  que promueve la iniciativa y haya preparado capacidades para ello.

El proyecto

Con el debate y diagnóstico de los problemas la candidatura está en mejores condiciones para elaborar la colección de propuestas de futuro que mejor se acomode a los intereses prioritarios de los segmentos con que formar mayoría / (“la coalición ganadora”)

El proyecto, / manifiesto / programa electoral puede consistir en dos  formas:

·         Folletos específicos por unidad territorial (barrios) o segmentos significativos o campos del problema o de partes del modelo de la cuidad.
·         Un folleto global, siempre que se haya logrado la integración de los proyectos parciales y un tema de comunicación global.

La eficacia de la actuación en este momento de la campaña, estará condicionada por que se base en una buena comunicación y debate con los líderes de opinión en la línea ya comentada.

La presentación de los proyectos en reuniones parciales, llevada a cabo en la presentación de la candidatura, puede contribuir a reforzar a los votantes fieles y a los indecisos “recién convertidos”.





Otras actuaciones favorables

Además del diseño general apuntado, candidatos / problemas / proyecto, y en ocasiones apoyándose en él, la campaña avanza con actuaciones adicionales destinadas sobre todo a convencer a los indecisos.

El contacto directo y las encuestas de seguimientos pueden ir perfilando nuevos segmentos diferenciados de indecisos, que pueden requerir tratamientos también diferenciados: invitaciones a reuniones con líderes, mensajes en correo postal o electrónico, entrega de documentación  / folletos, invitación a eventos y fiestas, contactos con el candidato / candidatura.

Un mensaje comparativo entre las diferentes opciones podríamos considerar que remata la acción no negativa.

La publicidad comparativa, ayuda al votante a hacer una operación intelectual que, teóricamente, tendría que hacer por su cuenta, pero que, en la mayor parte de los casos no tiene interés, tiempo o capacidad. La candidatura que le proporcione esta operación, está aumentando sus posibilidades de ganar en su posición favorable, siempre que se ajuste bien a los motivos de decisión del votante y “no esté traída por los pelos”.




viernes, 18 de abril de 2014

DOS GRANDES EJES DE MANIOBRA








Al considerar en la preparación de la campaña – que ha podido ser llevada a cabo en el proyecto de arranque - se  plantea la  materialización en comportamientos deseados de votantes actuales y potenciales de la estrategia y organización/dirección de la campaña electoral.

Para ello, considera dos grandes ejes de maniobras:

ü      Una maniobra “sembradora”, que, definida una candidatura y unos temas de campaña, “siembra” en el electorado la semilla de una serie de mensajes, sin esperar otra respuesta del electorado, que no sea el resultado de las urnas, o, en todo caso, la declaración muestral de una intención de voto.
ü      Una maniobra “coaligadora”, que busca el contacto personal con los votantes actuales y potenciales, y adquirir con/de ellos, ciertos compromisos, como contrapartida de un producto político que responde a sus preferencias.


 En las prácticas profesionales se habla con insistencia en la vuelta a las “campañas de base” (grass-roots). Las investigaciones siguen confirmando la vieja tesis (más de 50 años) sobre el papel predominante de las comunicaciones interpersonales en la formación de la opinión pública, y las experiencias prácticas arrojan en cada cita ejemplos de elecciones ganadas, en base a campañas de este tipo. Unas veces, un buen número de voluntarios, bien entrenados y dirigidos, ha compensado con creces unos presupuestos publicitarios comparativamente modestos. En otros casos, una campaña bien financiada ha llegado a arrasar a impulsos del contacto personal de su equipo.

Si la política consiste sobre todo en hablar con la gente y ponerse de acuerdo con ella”, el contacto y la comunicación interpersonal han de jugar un papel primordial en su práctica. De hecho, existe un consenso generalizado acerca de que el contacto y la comunicación interpersonal son los medios más poderosos en la obtención de votos en unas elecciones  locales. (Pero, al fin y al cabo, ¿no son todas las elecciones locales?).

La comunicación personal, al permitir una acción en los dos sentidos, es más propicia para cambiar actitudes y, por consiguiente, hacer un trabajo más profundo en lograr cambios en el interlocutor. Por otra parte, permite escenificar mejor el intercambio: ¿Qué me das por mi voto? ¿Tú que quieres?

Por razones como éstas, y a continuación de los puntos clave de la preparación, la estrategia, los planes y la organización, consideramos a la identificación, clasificación y tratamiento individual de los electores, como el siguiente punto clave de una campaña electoral eficaz.

Las propuestas que se avanzan podrían considerarse, en un cierto sentido, como formando parte de la preparación de la campaña. La información que recoge aporta datos muy relevantes para la priorización de segmentos de electores, para explorar problemas relevantes para los electores, para ponderar criterios de decisión de voto, para registrar reacciones a eventos y mensajes.




Desde otro ángulo, un buen trabajo de campo sobre los líderes de opinión y los electores no se improvisa. No se trata de “ir a la calle” a hablar con la gente. Una buena “tropa” para el contacto directo necesita de buen entrenamiento y soportes de apoyo, y una supervisión que garantice el orden y la dirección del trabajo. Y su mejor rendimiento se obtiene cuando las entrevistas personales y las reuniones van combinadas con llamadas telefónicas, envíos por correo directo y son apoyadas por actuaciones desde la página Web y las redes. Se trata, pues, de un trabajo sofisticado y complejo, cuyos resultados van a estar muy condicionados por la calidad de la organización y dirección con que se lleven a la práctica. Lo que aconseja que estas disposiciones organizativas se tomen con suficiente anticipación y cuenten con el tiempo necesario para ser ejecutadas correctamente. Cuanto antes, pues, se empiecen a tomar medidas al respecto mejor será el resultado. No merece, pues, la pena esperar a terminar todo el trabajo de preparación. En cuanto se llegue a la conclusión de que este trabajo de campo es interesante para la meta y las estrategias de la campaña, debería comenzarse  a constituir un Comité de Operaciones de Campo y nombrar un Director de Operaciones de Campo y sus colaboradores, y poner en marcha la redacción de manuales, la preparación de los soportes necesarios y los primeros voluntarios sobre el terreno.

Desde el momento que la primera persona de campo toma contacto con un elector, no sólo se obtiene información de él, sino que el mismo contacto es ya un impacto que como mínimo contribuye a la notoriedad del candidato y en algunos casos a mejorar su imagen favorable. Luego, al mismo tiempo forma parte del trabajo de comunicación de la campaña. Son las ventajas de la comunicación en los dos sentidos que comporta el contacto directo, si se lleva a cabo adecuadamente.

Así, se presenta aquí la identificación y clasificación de los electores, como primera fase del proceso activo de una campaña electoral, o si se quiere la segunda fase, si la preparación con sus determinaciones de estrategia, planes y organización se toma por la primera.

Así las acciones de la maniobra “coaligadora” sientan las bases, como veremos de una maniobra “sembradora” más fructífera, al precisar mejor los blancos de la comunicación unidireccional y los temas y los mensajes de la misma.






En la práctica, cualquier campaña resulta de una mezcla de ambas maniobras, por lo que vamos a estudiar ambas y cómo llevar a cabo la combinación de las mismas.


jueves, 17 de abril de 2014

EJERCICIOS POLÍTICOS EN LA PREPARACION DE LA CAMPAÑA







Una campaña electoral, como toda la política, no es nada en las ideas sin una práctica social – interacciones, conversaciones, confrontaciones. Por eso, en esta manual vamos a intercalar propuestas de ejercicios de preparación de las actuaciones.
La primera propuesta, se refiere a celebrar, cuanto antes, entre los miembros del primer núcleo del equipo de dirección, unas reuniones de reflexión, donde se explore unas respuestas iniciales a preguntas como las siguientes:

       ¿Qué factores pueden estar impidiendo que se haya empezado ya la preparación de la campaña electoral?

       ¿Cuál fue el resultado de las elecciones locales: reñido /  holgado? ¿Se ganó o perdió un concejal por muy pocos votos? ¿Qué importancia tiene ahora no perder o ganar ese concejal?

       ¿Cuántos votos adicionales a los de las elecciones del 2.011 necesita tu grupo? ¿Quiénes podrían ser esos votantes adicionales? ¿Cuáles serían sus motivos de decisión?

       Además de la gestión realizada, ¿hay otros motivos de decisión de voto que puedas identificar en ciertos grupos de votantes que te interesan? ¿Podrías identificar alguno de esos votantes y describir sus motivos de voto?

       Los resultados de las elecciones que se han sucedido desde el 2.011, ¿marcan una tendencia favorable o desfavorable para las siglas? ¿Cómo se pueden aprovechar o contrarrestar?

       ¿Se encuentra tu partido en buenas condiciones para afrontar eficazmente una campaña electoral? ¿Cómo se podría mejorar la coalición interna y la movilización de los militantes y simpatizantes?

       ¿Cómo se puede proyectar mejor el partido en la sociedad?

       Identificar segmentos de ciudadanos beneficiados por la acción del gobierno en el último mandato. Describir el beneficio y estudiar cómo se puede comunicar. Obtener evaluaciones de los presuntos beneficiarios.

       Hacer un censo de todas las personas que han mantenido una relación significativa con el gobierno o el grupo municipal, la institución, o el partido  durante el último mandato. Pensar si sería posible  y útil intentar mantener una comunicación repetida en los dos sentidos. Estudiar la viabilidad de una encuesta Delphos sobre los problemas / soluciones de la ciudad.









Las reflexiones realizadas en estas reuniones son un punto de partida, tanto para ir reuniendo a más personas, como para desarrollar un sistema de información e inteligencia que permita despejar incógnitas que naturalmente deben existir en esta primera exploración. Es aconsejable no intentar trabajar estos temas con una lógica exclusiva de debate donde alguien tiene que ganar y alguien perder. Muchas veces los debates se basan en una ignorancia de los contendientes sobre la realidad, y más que intentar imponerse será útil descubrir lo que no se conoce bien e intentar conocerlo y comprenderlo como un camino para constituir una coalición mejor de esfuerzos en la práctica.


LA PREPARACIÓN DE LA CAMPAÑA ELECTORAL








Sea cual sea la situación de la que se parta, el último período de un mandato tiene la trascendencia de que a su término, el día de las elecciones, lo que los ciudadanos depositen en las urnas representa una evaluación decisiva para un nuevo mandato. Las bases de poder de la Corporación pueden ser alteradas completa o parcialmente.

De la trascendencia de la transacción ciudadanos/partidos que tiene lugar el día D es lógico sacar algunas consecuencias

·        No es sensato esperar a la evaluación final / definitiva del día de las elecciones,  sin hacer la prueba de evaluaciones intermedias que permitan ir corrigiendo el tiro, si no indican que el camino que se lleva conduce a un resultado aceptable. El alcalde/alcaldesa que tiene que abandonar su puesto sin haberse enterado de que ya hacía tiempo que estaba corriendo el riesgo muy próximo de que le pasara, o el partido que pierde votos sin enterarse, muestran un entrenamiento deficiente en el ejercicio de la política. De ahí la propuesta de la campaña permanente.
         
·        La campaña electoral, sin perjuicio de la terminología y las limitaciones legales, no puede durar 15 días, ni siquiera 53. Se practique o no la campaña permanente,  la preparación de la campaña electoral y la determinación de su estrategia, planes y organización  debe llevarse a cabo, al menos, a partir de un año antes del día de las elecciones. Las agrupaciones que al implicarse en las campañas intermedias, han practicado algún tipo  campaña permanente, pueden haber ido cumpliendo objetivos intermedios que, de otra forma habría que afrontar ahora, en el período con que realmente se cuente de trabajo electoral. Además, esto  aporta organizaciones dispuestas para el trabajo político y cargos electos y asesores con actitudes favorables a escuchar, y pedir colaboración a los ciudadanos.
         
Desde un gobierno y un partido más bien gestores, lograr la reflexión y las actitudes que favorezcan llevar a cabo una campaña electoral eficaz resultará más dificultoso. Lograr que las personas que tienen que implicarse en la misma, vayan desligándose de tareas de gestión y dediquen sus esfuerzos a cómo ganar las próximas elecciones puede requerir una serie de reuniones de reflexión y sesiones de entrenamiento en las que se traten cuestiones como las siguientes:
         
·        La realización de las tareas de preparación de la campaña..
·        Un replanteamiento del ejercicio del gobierno y de los modos de hacerlo evolucionar de modo que se dé primacía a la comunicación y acuerdo con los ciudadanos y sus líderes de opinión. Pasar de prestar servicios a pedir apoyo.
·        Una revisión de las relaciones gobierno / administración en la línea de conseguir una dirección profesional de la ejecución de las actuaciones programadas con eficiencia y mejorando la calidad de las prestaciones a los ciudadanos, lo que permite liberar tiempo de los políticos en las tareas operativas.
·        Un reforzamiento de la coordinación  gobierno / partido que regule productivamente sus relaciones, de modo que un buen reparto de las tareas a realizar asegure que existe un número suficiente de voluntarios para llevar a cabo las comunicaciones con los ciudadanos y sus líderes de opinión, a través de las cuales se efectúe la evaluación realista de la situación, la detección de necesidades y la priorización de las mismas y de sus soluciones, así como la negociación de los apoyos necesarios. La reflexión que, a este respecto se haga debería asegurar que las personas implicadas están interesadas en ganar (si no, el juego es otro) y que para ello, están dispuestos a aceptar sacrificios, si a la hora de confeccionar las listas, se hace necesario recurrir a acuerdos o independientes para completar el espectro social que garantice la coalición mayoritaria de votantes. Esta misma reflexión debería conducir también a descubrir que el sujeto activo de la política no es un “líder” unipersonal, sino un grupo complejo de personas, con diferentes capacidades, edades y estilos de acción, para poder asumir con eficacia la complejidad y variedad de la tarea política; lo que obliga a inventar una estructura organizativa y un sistema de recompensas y desarrollo personal que favorezca la implicación  de muchos en llevar adelante un trabajo que siempre es superior a las fuerzas de que se dispone.    


La realización de estas reuniones puede venir apoyada por algún apoyo externo que además pueda prestar su asistencia técnica en diseños de estrategia y entrenamiento sobre actuaciones, organización y comunicación.


 

Estas reuniones que acabamos de mencionar – y de las que ofrecemos una guía de preguntas a contestarse, en los EJERCICIOS  de la próxima entrada- forman parte de la preparación de la campaña electoral. Que las personas necesarias se dispongan a campear[1], si no lo estaban anteriormente, es un cambio de actitud imprescindible para afrontar los esfuerzos de una campaña con probabilidad de éxito. De dirigir la producción de un aparato oficial, o de vivir el ritual interno de las agrupaciones, a ir a buscar apoyos de la gente hay una distancia de cierta importancia.

La preparación de la campaña electoral está formada por una serie de operaciones que pretenden crear / desarrollar en los actores de la campaña un mapa perceptual y unas actitudes que ponen el énfasis en la obtención de votos, apoyos y actitudes favorables, todo ello referido a secciones electorales y a segmentos de votantes, priorizados. 

La preparación de la campaña electoral, como tarea de una dirección consciente  es el segundo punto clave para su eficacia. La gran cantidad de factores que pueden estar influyendo en los comportamientos y las actitudes de los electores en una cita electoral dada, hacen prudente considerar que cada campaña es distinta a las demás. Las pocas pautas que pueden considerarse constantes, deberían servir para apoyar el análisis clínico de cada situación  con que entender el tipo de batallas que esa situación requiere para lograr las metas que se propongan.

La preparación de una campaña puede considerarse que está finalizada cuando se está en condiciones de aprobar e ir poniendo en práctica:

·        La Estrategia de la Campaña.
·        El Plan de la Campaña y el Plan de Obtención de Fondos.
·        La Estructura de Organización de la Campaña.
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La Estrategia, el Plan, y la Organización son tres facetas del proceso de una campaña, que interactúan entre sí. Sin embargo, a efectos de su descripción y análisis, los presentaremos más adelante en apartados separados y consecutivos. En todo caso, haremos en cada apartado referencias cruzadas a los demás. Los tres son  otros tres puntos clave de la eficacia de una campaña electoral



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La calidad de estos diseños depende del realismo de los modelos conceptuales que se manejen sobre la situación, la fiabilidad de la información con que se las actualiza y el acierto /  previsión de los juicios sobre los comportamientos /  reacciones de la propia red,  los competidores, medios de comunicación, grupos sociales y diferentes segmentos de electores. Es un ejercicio donde se va a poner de manifiesto el nivel del sistema de inteligencia que se ha venido montando a lo largo del mandato, o la necesidad de constituirlo a corto plazo.

Las operaciones específicas de preparación de la campaña que se aconsejan son:

·        Decidir sobre la meta que servirá para evaluar el resultado de la campaña.
·        Adoptar colectivamente una colección de modelos conceptuales para describir y analizar la dirección consciente de la campaña.
·        Comprender “la partida que se juega” en estas elecciones, específicamente. Y para ello constituir el sistema de información e inteligencia apropiado.



[1] Según el Diccionario de Uso del Español de Doña María Moliner, CAMPEAR= reconocer el campo en la guerra, sacar el ejército a combatir en campo raso, estar en campaña, guerrear.